Después de toda la reflexión sobre la vigilancia y la privacidad nos hemos propuesto un reto para esta semana. Hemos intentado evitar el reconocimiento facial de las cámaras mediante el uso de maquillaje, pinturas y/o el pelo.
El profesor nos propuso algunos trabajos e experimentos ya realizados al respecto, los cuales cogimos como referencia en algunos casos.
Como no, decidimos traer al aula todo lo necesario para lograrlo. Y nos pusimos a experimentar con ello. Estos fueron los resultados.
Tras esta tarea llegamos a la conclusión de que no es fácil evitar este tipo de sistemas. Pero qué si era posible. Además pudimos observar que no en todos los dispositivos digitales cuentan con el mismo sistema de reconocimiento. En los iphones resultaba más sencillo de evitar que en una cámara reflex. También nos percatamos de que dependiendo de los maquillajes y en ángulo de cámara era más fácil o tardaba más en reconocer las caras.
Como futura maestra esto me repercute directamente. Son muchas las aplicaciones que ya cuentan con un sistema como este para clasificar las fotografías de tu smatphone según qué personas aparezcan. O redes sociales que reconoce a la persona la hora de etiquetar quien aparece en esa foto. Considero que es un mundo en el que aún nos estamos embarcando y por ello, en el que estamos expuestos a muchos riegos. Por lo que los niños y niñas cuentan con mayor peligrosidad. Para evitar posibles conflictos es necesario informarse sobre las ventajas y desventajas de estas nuevas tecnologías. De esta forma realizaremos un uso adecuado y seguro de ellas, y se lo podremos enseñar a nuestro alumnado.
Esta semana hemos visto en clase un vídeo que me ha resultado muy interesante. Se trata de una charla de Glenn Greenwald, está en inglés pero mediante los subtitulos podemos entenderlo perfectamente.
Se titula "Why privacity matters?" tiene relación con los contenidos que hemos ido trabajando durante todo este taller.
Glenn comienza diciendo que la gente piensa que hay dos tipos de personas las buenas, que no tienen nada que esconder y a las que no les tienen que importar que les vigilen. Y las personas malas, que tienen aspectos que esconder, como los ladrones, los terroristas o las mafias. esta idea es totalmente falsa, todas las personas precisamos de nuestro espacio personal e íntimo. Gozamos de él en nuestro día a día como al ir al baño o asearnos. Y en nuestra cotidianidad encontramos elementos que hacen que nuestra privacidad sea posible, como las puertas, las cortinas y los pestillos o cerrojos.Es por esta razón por la que Glenn afirma que la gente que dice que la privacidad no es importante no lo creen.
Esta idea de que las personas que esconden algo son malas personas, alimenta la famosa política del miedo, que dice que la vigilancia te modela y te limita. Son muchos los estudios en los que se demuestran que todos los seres humanos actuamos diferente dependiendo de si sabemos que no están observando o no. Es por ello por lo que la política del miedo funciona a la perfección para mantener unas limitaciones y unas normas. Todos tenemos secretos privados, cosas que sólo decimos al médico, abogado, o esposa. Tenemos espacios privados y cambiamos nuestro comportamiento cuando sabemos que nos observan, por la vergüenza humana. Cuando nos observan tenemos en cuenta las expectativas de los demás y no nuestro propio impulso.
Relacionado con algunos conceptos vistos en otras asignaturas de la carrera se mencionó el elemento panóptico. Un tipo de vigilancia que garantiza el éxito. Se utilizó por primera vez para controlar a los presos de una cárcel. Se construyó una torre alta en medio de la cárcel para observarles constantemente. El exito de la vigilancia estuvo en que los presos no sabian en qué momentos les vigilaban y cuales no. Por lo que tenian que asumir que estaban siendo controlados constantemente.
Esta estrategia no nos resulta tan extraña pues es lo que actualmente está haciendo Facebook. Posteamos cada cosa que hacemos, nuestros datos, nuestra información personal, nuestra ubicación y nuestra conexión. Damos infinidad de información que Facebook utiliza constantemente para la manipulación. Si buscas comprarte una bicicleta, quedará registrado y pronto tendrás una retaila de anuncios de bicicletas en tu perfil. Esto, es lucrativo, es decir, tanto Facebook como miles de empresas digitales utilizan la recopilación de información como fuente de ingresos económicos. Venden nuestros datos a empresas que pagan verdedaros dinerales por ellos.
Glenn también relata algunos comentarios del famoso creador de Facebook, Mark Zuckerberg, el cual dijo que la privacidad ya no era una normal social, es decir, que la sociedad había dejado de lado la privacidad y que no era algo que nos importara. Sin embargo, el mismo se compró una casa en un lugar apartado para mantener su vida privada. No conforme con eso también se hizo con las casas de alrededor para tener seguro su espacio privado.
no valoramos la privacidad.
EL que no se mueve no nota las cadenas. No notamos las cadenas y pensamos que somos libres pero cantidad de nuestros movimientos quedan registrados.
¿Porque no sentimos el control online igual que si nos controlaran de forma física? La respuesta es que pensamos que somos los responsables de nuestros datos, pero esto no puede distar más de la realidad. Dejan de ser nuestros en cuanto los colgamos en la red. En numerosas ocasiones hemos oido la frase "lo que se cuelga en internet queda ahí para siempre" pero no llega a importarnos. Al igual que decía Glenn en la charla pienso que no valoramos nuestra privacidad.
Despues de ver el video en el aula y en relación a borrar lo que colgamos reflexionamos sobre el limite de lo que borrar o lo que no. Algunos compañeros creian necesario establecer un limite en cuanto a qué tipo de contenido publicar en nuestras redes sociales. Es decir, estaban de acuerdo en que las redes sociales tuvieran una politica en cuanto a que partes del cuerpo humano se pueden publicar, que temas hablar o que tipo de ideologia defender. Ya que, argumentaban que por ejemplo en instagram las publicaciones de perfiles públicos salen en una pestaña de forma aleatoria, en función de tus likes y de los de las personas a las que sigues. Mi opinión es que esa restricción debería de eliminarse cuando se tratara de un perfil privado. Los cuales solamente pueden verlos las personas que los siguen.
También se comparó a internet, como elemento panoptico, con lo que antiguamente suponía Dios. Condicionaban mediante la biblia y la religión la conducta humana. Establecían lo que era correcto y lo que no. Si hacías el bien Dios, que lo ve todo, te premiaría con el cielo después de la muerte. Por el contrario, si hacías el mal, Dios lo vería y te castigaría con el infierno después de la muerte. Este condicionamiento y vigilancia constante es lo que ahora se da mediante Google.
Por último para las personas que continuen pensando que no se controla mediante las tecnologías online, propongo la siguiente reflexión. Sino eres objeto de investigación que te parece que...
1. monitoricen tus llamadas
2.lean tus correos y vean las fotos adjuntas
3.Observen tus búsquedas en internet
Porque esto es lo que está ocurriendo constantemente.
Como nueva propuesta tarea para seguir trabajando el taller de ciudadanía digital, y en relación con el programa de Conectados de hace dos entradas, traigo un nuevo artículo sobre el derecho a desconectar. El artículo está publicado el 24 de febrero de 2017, en el periódico El País.
En él, el autorEVGENY MOROZOV, comienza hablando sobre el derecho a desconectar. Un nuevo concepto que está surgiendo en numerosos países a consecuencia, principalmente, de los abusos laborales fuera del horario de trabajo. Un derecho que se trata de poder no responder a las llamadas o los correos de tu jefe sin tener consecuencias negativas en el trabajo.
El autor nombra varios países donde este derecho ya se a convertido en una ley, pero ¿Cómo es la realidad? ¿Se cumple la ley en el día a día de los trabajadores? En mi opinión no. Todos hemos tratado de dar una buena imagen de buenos trabajadores en nuestros puestos labores, para ello hemos estado dispuestos a dar todo lo que podíamos aportar, aun sabiendo que a menudo el trabajo que estábamos desempeñando no correspondía con el puesto descrito en contrato. Esto ha pasado al siguiente nivel, en el que el empleado se encuentra constantemente a disposición del jefe, aun cuando termina su jornada. Con tan solo 21 años, y no mucha experiencia laboral yo misma me e visto en esta situación. E, innegablemente, es muy frustante y agotador.
Por esta razón estoy a favor de este derecho. Estoy a favor de eliminar los miedos y las inseguridades con las que cargamos todos los trabajadores, para que nadie se aproveche de nadie y consigamos unas buenas condiciones de trabajo. Por un lado, las jefas y jefes deberían reflexionar acerca del trato que se les da a los y las trabajadores de su empresa, para que lo hicieran en las mejores condiciones. Por otro lado, los y las trabajadoras deberíamos dejar los miedos de ser sustituidos o despedidos por cualquier razón y luchar por encontrarnos bien trabajando.
En el artículo también se habla del derecho a desconectar en vez de como un derecho como un servicio. Es decir, nos encontramos en una situación de agobio y estrés constante por lo que la industria aprovecha estos sentimientos para vendernos la relajación. Algo tan básico como la desconexión se a convertido en un negocio.
Hoy en día contamos con miles de aplicaciones de mindfulness, que prometen conseguirte una vida sin ansiedad, cursos para aprender a respirar pausadamente, actividades relajantes e incluso campamentos para desconectar. No es difícil llegar a pensar que existe una reinterpretación muy perversa del descanso y el tiempo libre del que antiguamente gozábamos. El capitalismo ofrece numerosas alternativas para que optes pagando a lo que antes tenias sin pagar. Y somos nosotros los que caemos en este negocio absurdo, como en muchos otros.
A modo de reflexión personal, considero que vivimos en un mundo absolutamente capitalista y materialista en el que los sentimientos de las personas pasan a un segundo, o incluso, a un tercer plano. Solo nos importa seguir en el rebaño, sin informarnos o recapacitar sobre lo que estamos haciendo. Actualmente ocurre con las redes sociales y la enorme cantidad de datos que colgamos y regalamos en Internet sin pensárnoslo dos veces. Simplemente, para seguir la moda. "No si hoy en día todo el mundo lo hace y no pasa nada". Frases como esta se escuchan a diario, mayormente en los jóvenes, pero cada vez más en adultos. Y no hacen más que caer en la absurdez del ser humano, todos estos datos quedan recogidos en bases enormes y posteriormente vendidos y analizados para la próxima campaña de Coca-cola o del Mc Donalds.
El derecho a desconectar lo podemos crear nosotros, haciendo un uso responsable de la tecnología y la conexión. Pero, para ello es necesario que seamos conscientes de en que punto nos encontramos y qué podemos hacer nosotros para conseguir ese equilibrio entre las ventajas y las desventajas de internet.
Por último, os invito a leer este otro artículo, que nos enseña la otra cara de la moneda. Existe la vida offline en pleno siglo XXI.
Una nueva semana da comienzo y con ella, un nuevo taller. El de ciudadanía digital.
La primera tarea que hemos realizado ha sido ver un programa de Jordi Evole, "Conectados". El que trata de la dependencia que tenemos a ls nuevas tecnologías.
Este empieza con una terapia para desengacharnos de las redes sociales. Se ve a un grupo de adolescentes que han decidido, algunos por voltudad de sus padres y otros por la duya propia, asistir a esta terapia para desconectar. El profesional que la lleva cuenta cómo ha tenido que quitar el smartphone a todos ellos para que dejaran de comprobar sus teléfonos constantemente. Indica que ante esta situación son varios los que de sienten frustrados y rabiosos. Llegando incluso a tener conductas agresivas. Esto ha sido algo que me ha llamado especialmente la atención. Y, me hsn surgido varias preguntas que iré compartiendo a lo largo de todo el post. ¿Hasta qué nivel estamos enganchados a las redes sociales? ¿Cuándo podemos decir que somos adictos? ¿Somos conscientes de la adicción que tenemos?
Después, ha aparecido un hombre, que contaba du experiencia con las redes sociales y la disponibilidad constante. Afirmaba que habia estado muy enganchado, hasta el punto de llegar a dejar de lado todas sus responsabilidades por estar con su smartphone. Explica que ha sido muy difícil para él dejar esta adicción, sobre todo cuando es algo que está tan normalizado. Y termina diciendo que controlar esa uso responsable del movil será siempre una batalla para él. Por lo que yo me cuestiono lo siguiente. ¿El estar siempre tan disponibles nos quita de atender a nuestras responsabilidades? ¿Tenemos problemas por hacer un uso excesivo del movil? Es decir, ¿dejamos de lado lo que haciamos normalmente para estar conectados?
Durante el programa han aparecido varias personas anónimas que han coincido con la grabación como un hombre que estaba tomando un cafe en una cafetería. El cusl decia que por su trabajo estaba todo el día en redes sociales y admitia que tenia mucha adicción. Después una mujer por la calle afirmaba que la comunicación que establece diariamente con su marido es a traves de WhatsApp, aun estando en la misma casa. Y que lo hacia todo con su movil. Un grupo de padres y madres de niños y niñas de entre 8 y 12 años ha afirmado que la utilización de los moviles es algo que se esta trasmitiendo de padres y madres a los hijos cuando les dejan sus propios smartphones para que "no molesten". Uno de ellos afirma que desde los ultimos cursos de primaria los niños y niñas ya utilizan su propio movil. Son muchísimos los ejemplos que nos encontramos de esta situación por lo que me planteo ¿es un problema social, o individual? ¿Con qué edad sería adecuado dar un movil a una niña o un niño? ¿Podemos hacer algo como docentes en esta Situación?
También aparece un señor experto, para explicar lo alarmante de esta situación y lo grave que es. Nos define con el concepto de personas solitarias que estamos en contacto constante. Expone que nos encontramos conectados en todo momento, sin embargo, ninguna de esas conexiones es lo suficientemente profunda como para romper nuestra soledad. Pero al mismo tiempo no sufrimos porque tenemos esa posibilidad de conectarnos en cualquier momento. En su opinión con esta circunstancia hemos perdido habilidades sociales, pero muchos jóvenes no son conscientes. Comparte una reflexión que me a gustado especialmente. Dice que lo que quiere trasmitir al mundo es que con el internet surgen oportunidades que antes ni imaginabamos pero también se pierden cosas. Lo que debemos hacer es ser conscientes de ambas y ponerlas en una balanza. Entonces es cuando comenzaremos a hacer un uso responsable de estas tecnologías, siendo conscientes. Termina con la reflexion de que las redes sociales nos enganchan tanto porque todos los seres humanos tenemos miedo a quedarnos solos. Y esta conexión constante nos asegura que siempre habrá alguien quien nos escuche o al que escuchar, o leer.
¿Entramos en las redes sociales cuando nos sentimos solos? ¿El uso de estas redes y este tipo de contacto hace que perdamos habilidades sociales? ¿Somos conscientes de esa balanza y de lo que perdemos?
Para terminar me gustaria compartir mi opinión al respecto y mi reflexión sobre mi experiencia personal con este mundo online, respondiendo así a las cuestiones que he ido realizando. Considero que utilizo mucho las redes sociales en mi día día, como método de desconexion. Lo utilizo sobre todo cuándo estoy agobiada o aburrida. Sin embargo, cuando me encuentro con mi familia, amigos o mi pareja el movil queda en un segundo plano y no estoy pendiende de él. Por ello, creo que no tengo una adicción como tal ya que la mayoría del tiempo de mis findes no estoy casi con el móvil. Una cuestión que me parece esencial para saber si existe esa adicción es mirar si afecta en mis responsabilidades. A lo cual creo que no, no he notado ningun problema nuevo, ya que soy capaz de dejarlo de lado cuando tengo que hacer otras cosas. Pero si que supone a veces una distracción a la hora de irse a dormir. Considero que esta adicción es una adicción social, que a surgido a raiz de una mala utilización de la herramienta tan importante como es el internet. Por lo que creo que la solución debería ser social, trabajando desde la escula por supuesto demostrando y enseñando cómo hacer un consumo responsable de estos recursos. Pero si que creo que como madre, retrasaria más la edad de dar un movil a mi hijo y hija. Esperaria a una vez que vea que sean responsables y que hagan un buen uso de los elementos tecnológicos de casa, como el ordenador, la tablet o la televisión. Por último, si considero que el uso de estas tecnologías aumenta cuando estamos solos, sobre todo en mi caso, que paso mi dia a dia de rutina bastante ocupada y sola. Creo que es un metodo de mantener el contacto con tus amistades cuando por horarios o ocupaciones no es posible. Para mi, es un respiro del estres de mi rutina. Pero aun así, considero que en mi balanza pesa más las relaciones cara a cara que las relaciones online. Ya que me siento mas libre y mas a gusto cuando me comunico en persona que por las redes.